Días oscuros, días sin profundidad, llenos de temores antiguos y nuevos. Melodías en tu cabeza que no puedes escuchar ni tocar con tu viejo instrumento. Letras de canciones olvidadas que regresan a casa después de haber viajado demasiados años en el olvido. Recuerdos muertos que de nuevo nacen, demasiadas ideas que dejas en el camino y que mas tarde las encuentras. Mundos de terciopelo que te acarician la cara al despertar, demasiadas historias que contar y muy pocas que merezcan la pena recordar. El rico, refrescante y nutritivo zumo de naranja puede ser un bonito despertar.