En una espesa noche, la lluvia parecía explotar contra los cristales, parecían las gotas hilos desencadenados, hilos de metal que flotan en el aire hasta desangrarse. Entre tal clima un pequeño motel de carretera parecía olvidado, parecía abandonado. Pero una pequeña luz de una ventana llamaba la atención, algo parecía enturbiar esa desoladora imagen. En la ventana una imagen cálida, tranquila, una joven de larga melena y ojos azules decoraba la habitación con un cuadro de unos animales extraños. El calor parecía aun permanecer en esa habitación, pese al frío invernal que en la inmensa tormenta estaba. Nada parecía preocupar sus tranquilos ojos, las pecas de su rostro parecían un mapa hacía un hermoso paraje, la amabilidad de la escena hacía a la tormenta descansar. En ese instante, la joven se desnudo y con un hermoso y elegante pijama se vistió Parecía despedirse del cuadro, y como si un astro fuera flotando descendió a la cama de ese perdido motel. La luz se perdió en la oscuridad y cuando amaneció la habitación vacía se hallaba. Ese hermoso personaje desaparecido estaba, solo quedaba ese peculiar cuadro que dejo, y una nota con una gran mancha de tinta. Aun me pregunto porque se marcho sin más, porque solo dejo una mancha y un cuadro con un significado olvidado, y a veces creo saber la respuesta, dejo una marca para no ser olvidada, un recuerdo, una huella para ser recordada.